«Ella bailaba bajo la lluvia»
La conocí en un parque el día más gris de mi vida. Yo estaba sentado en un banco, mojado por la lluvia y por la tristeza, cuando ella apareció corriendo entre los árboles, riendo como si estuviera sola en el mundo. Se paró frente a mí y me extendió la mano.
—Ven —me dijo—, la lluvia lava las lágrimas.
Yo no quería levantarme, pero algo en sus ojos lo hizo por mí. Bailamos bajo el cielo abierto, sin música, solo con el sonido del agua cayendo. No sabía quién era, ni siquiera cómo se llamaba, pero ese momento cambió todo.
Después de ese día, siempre buscaba el cielo nublado, esperando que lloviera otra vez. Porque en esa lluvia aprendí a reír de nuevo, gracias a ella.
